jueves, 22 de septiembre de 2016

Transformados, Martes 13 de setiembre del 2016

Aprendiendo a confiar en Dios, para ser transformados
Génesis 32: 22-31
Antecedentes:
  • ·         Jacob pide protección de Dios, él pedía que sea librado de la mano de su hermano, porque años atrás, Jacob se hizo pasar por Esaú para que recibiese la bendición de su padre Isaac. Porque temía de que su hermano se vengase de él y hiera a su familia.
  • ·         Jacob envía presentes por delante de él, para su hermano y que cuando llegase a encontrarse; porque pensó que de esa manera apaciguaría la ira de Esaú y después al verlo tal vez me reciba bien. Y así fue.
  • ·         El significado Jacob es mentiroso, engañador.

Desarrollo:

“Si no somos transformados activamente por un encuentro con Dios, somos conformados pasiva, ente a este mundo”.

Todos no escogemos donde nacemos (familia nuclear, familia disfuncional, etc.), pero si podemos escoger donde renacemos. Nosotros no podemos escoger nuestro pasado pero por la gracia de Dios podemos tomar de su manos y escoger el camino que queremos tener.
Jacob nación una familia disfuncional, lleno de problemas y costumbres; además de ello lo nombraron como lo que él iba ser el resto de su vida “Jacob”. Lo que se confirmó cuando: suplanto a su hermano y recibir la bendición de Isaac. Vez tras ves Jacob tomando lo que no le pertenecía en base a una mentira. Producto de ello, más tarde tuvo que ser responsable de las consecuencias.  
Lo que empieza mal termina mal, porque de la misma manera que obtenemos algo de la misma manera vamos a tener que mantener (relación social, relación de pareja, trabajo, etc). No es lo que Dios quiere, pero nosotros decidimos.
Jacob, luego de suplantar a su hermano tuvo que salir huyendo. Y llega a la casa de su tio Labán, y conoce a Raquel, de quien se enamoró y tuvo que trabajar para estar casarse con ella, pero su tio lo engaño, porque se casó con la hermana Lea (significa: Gacela). Y tuvo que trabajar 7 años más. Lo que nos hace ver su familia (genealogía) de Jacob es que la mentira estaba arraigada en ella, en su sangre. También tenemos nosotros cargamos con situaciones de nuestros padres, reaccionamos y tenemos batallas diarias, que han venido por nuestra sangre, anteriores a nosotros (situaciones, actitudes, características de personalidad, costumbres, etc.). Jacob, consideraba que podía engañar pero no ser engañado; para trabajar los siguientes 7 años, cobro revancha, dijo a su tío: de las ovejas

que yo pastoreo me quedare con las más débiles y malitas, y en realidad se estaba quedando con las mejores.
Un día decide huir de su suegro e ir a su casa, donde estaba Esaú, pero Labán sale a su persecución, pero Dios en su sueño le dice que no lo mate, que le perdone la vida.

Mensaje:

Ahora Jacob que se iba a reencontrar con su hermano, y hace una oración pidiendo ser librado. Y cuando está solo, de noche, viene un hombre a pelar con él y piensa que es su hermano Esaú, y comienza a pelea con fuerza y sin agotarse, pero en realidad no era su hermano sino Dios. Porque ahora Jacob estaba peleando con la respuesta de su oración; porque Dios le decía que en verdad necesitaba es ser liberado de sí mismo.
Nosotros muchas veces estamos en esta situación, Dios también hace lo mismo con nosotros, al pelear con las respuestas a nuestra oración, porque creemos que nos es la respuesta que necesitamos de Dios. Él sabe que es lo mejor para nosotros.
Es entonces que Dios le dijo a Jacob y nos dice: tú no necesitas ser liberado de tu hermano (tercero), sino de ti mismo (pensamientos, nuestro carácter, orgullo, mentira, etc.). A Dios le cuesta trabajo vencer a Jacob, también a nosotros, y nos dice, hijo: te quiero llevar por este camino, tengo un plan para ti, llevarte de la mano y nosotros respondemos: no, no voy hacerlo; si tú me liberas de esto, es todo lo que necesito, lo demás es facilito, déjamelo a mí yo sé lo que estoy haciendo. Entramos a un lugar donde nos desgastamos, y Dios lo permite, porque nos enseña y espera a que nos cansemos de nuestros propios caminos. Para el entrar en nosotros al dejar el “yo”, nos llene.
Entonces: Dios con un solo toque lo venció, al tocar el encaje del muslo de Jacob. Nos preguntamos porque no hiso ello al principio, es porque de un solo golpe nunca lo vamos apreciar, no lo vamos entender que la palabra de Dios es fiel y verdadera en nosotros, que necesitamos obedecerla y escuchar su voz para que realmente seamos felices. Pero muchas veces necesitamos pasar momentos difíciles y podamos entender de quien solo puede venir la felicidad (consejo perfecto y palabra verdadera) es de Dios.
Y ahora Jacob, por primera vez, pone su mano de Dios, y recibir no lo que él creía que necesitaba sino lo que él sabía que necesitaba para ser verdaderamente feliz. Y le dice a Dios no te voy a dejar hasta que me bendigas. Y ahora Dios le dice: ¿Cómo te llamas?, él contesto: Jacob. Y ahora Dios le da un nuevo nombre: Israel (el conquistador, vencedor), ya no miro lo que hiciste, tu pasado; porque yo estoy a tu lado.
Y aquella mañana Jacob salió cojeando, y no podía con su propias piernas, necesitaba un bastón, de Dios, depender más de él. Es lo mismo para nosotros, necesitamos depender de la mano de Dios, y dejar nuestras propias ideas que nos va traer la felicidad. Y decirle este soy yo: soy Jacob, pero tú eres el único que me puede trasformar, en ti seré distinto.
Se cuenta la historia de un viejo piano en una casa, desechado, estaba tan mal el piano; y cada vez que tocaba un hombre el instrumento tan inspirado, pero la gente que lo escuchaba era distorsionado sin ritmo, sin sentido, y la gente lo criticaba: este hombre está bien, está vivo. Pero el llora mientas tocaba. No sabían de quien tocaba, era Beethoven, pero en una etapa de su vida perdió el sentido del oído y ya no escuchaba aquel sonido del viejo piano, lloraba de lo que estaba seguro que estaba saliendo. Lo que el sentía que verdaderamente debía escuchar.
Es lo mismo que Dios quiere hacer con nuestras vidas, mientras que la gente ve nuestra vida, y todo lo que ven es un viejo piano, destruido, y la música que sale de él no sirve y no vale nada. Pero Dios nos dice entrega tu vida, quiero tocarte y mientras él nos toca, lágrimas salen de sus ojos, porque no es la música que la gente quiere escuchar sino la música de lo que Dios quiere que toquemos en sus manos.
Dios nos habla, dejemos de lado las defensas, no más de mí; tócame, saca esa melodía que necesito escuchar yo también. Y si ahí donde estemos ahora, tomemos una decisión por Cristo Jesús, de comenzar una nueva vida de la mano con Jesús. Hagamos una oración.

Oración:

Dios: Gracias por que hoy reconocemos de que necesitamos dejar de pelear contigo, por capricho, y hoy nos has tocado. Gracias porque ahora queremos más de ti y menos de nosotros.
Dios: Yo quiero comenzar una nueva vida de la mano de Jesús. Sé que puedes curarme señor. Dame tu paz. Cuantas veces yo hui de tu voz y llore. Hoy de rodillas estoy porque el mal cuantas noches y días que no me deja vivir feliz, y no puedo luchar solo. Necesito sentir tu calor, concédeme tu paz. Quiero que me ayudes, y que como Jacob pueda ser victorioso. Que pueda ver el futuro con amor. En el bendito nombre de tu hijo amado Jesús.

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