Aprendiendo a confiar en Dios, para ser transformados
Génesis 32: 22-31
Antecedentes:
- · Jacob pide protección de Dios, él pedía que sea librado de la mano de su hermano, porque años atrás, Jacob se hizo pasar por Esaú para que recibiese la bendición de su padre Isaac. Porque temía de que su hermano se vengase de él y hiera a su familia.
- · Jacob envía presentes por delante de él, para su hermano y que cuando llegase a encontrarse; porque pensó que de esa manera apaciguaría la ira de Esaú y después al verlo tal vez me reciba bien. Y así fue.
- · El significado Jacob es mentiroso, engañador.
Desarrollo:
“Si no somos
transformados activamente por un encuentro con Dios, somos conformados pasiva, ente
a este mundo”.
Todos no escogemos donde nacemos (familia nuclear, familia
disfuncional, etc.), pero si podemos escoger donde renacemos. Nosotros no
podemos escoger nuestro pasado pero por la gracia de Dios podemos tomar de su
manos y escoger el camino que queremos tener.
Jacob nación una familia disfuncional, lleno de problemas y
costumbres; además de ello lo nombraron como lo que él iba ser el resto de su
vida “Jacob”. Lo que se confirmó cuando: suplanto a su hermano y recibir la
bendición de Isaac. Vez tras ves Jacob tomando lo que no le pertenecía en base
a una mentira. Producto de ello, más tarde tuvo que ser responsable de las
consecuencias.
Lo que empieza mal termina mal, porque de la misma manera que
obtenemos algo de la misma manera vamos a tener que mantener (relación social,
relación de pareja, trabajo, etc). No es lo que Dios quiere, pero nosotros
decidimos.
Jacob, luego de suplantar a su hermano tuvo que salir
huyendo. Y llega a la casa de su tio Labán, y conoce a Raquel, de quien se enamoró
y tuvo que trabajar para estar casarse con ella, pero su tio lo engaño, porque
se casó con la hermana Lea (significa: Gacela). Y tuvo que trabajar 7 años más.
Lo que nos hace ver su familia (genealogía) de Jacob es que la mentira estaba
arraigada en ella, en su sangre. También tenemos nosotros cargamos con
situaciones de nuestros padres, reaccionamos y tenemos batallas diarias, que
han venido por nuestra sangre, anteriores a nosotros (situaciones, actitudes, características
de personalidad, costumbres, etc.). Jacob, consideraba que podía engañar pero
no ser engañado; para trabajar los siguientes 7 años, cobro revancha, dijo a su
tío: de las ovejas
que yo pastoreo me quedare con las más débiles y malitas, y en realidad se estaba quedando con las mejores.
Un día decide huir de su suegro e ir a su casa, donde estaba
Esaú, pero Labán sale a su persecución, pero Dios en su sueño le dice que no lo
mate, que le perdone la vida.
Mensaje:
Ahora Jacob que se iba a reencontrar con su hermano, y hace
una oración pidiendo ser librado. Y cuando está solo, de noche, viene un hombre
a pelar con él y piensa que es su hermano Esaú, y comienza a pelea con fuerza y
sin agotarse, pero en realidad no era su hermano sino Dios. Porque ahora Jacob estaba
peleando con la respuesta de su oración; porque Dios le decía que en verdad
necesitaba es ser liberado de sí mismo.
Nosotros muchas veces estamos en esta situación, Dios también
hace lo mismo con nosotros, al pelear con las respuestas a nuestra oración, porque
creemos que nos es la respuesta que necesitamos de Dios. Él sabe que es lo mejor para nosotros.
Es entonces que Dios le dijo a Jacob y nos dice: tú no necesitas ser liberado de tu hermano
(tercero), sino de ti mismo (pensamientos, nuestro carácter, orgullo, mentira,
etc.). A Dios le cuesta trabajo vencer a Jacob, también a nosotros, y nos
dice, hijo: te quiero llevar por este camino, tengo un plan para ti, llevarte
de la mano y nosotros respondemos: no, no voy hacerlo; si tú me liberas de esto,
es todo lo que necesito, lo demás es facilito, déjamelo a mí yo sé lo que estoy
haciendo. Entramos a un lugar donde nos desgastamos, y Dios lo permite, porque
nos enseña y espera a que nos cansemos de nuestros propios caminos. Para el
entrar en nosotros al dejar el “yo”, nos llene.
Entonces: Dios con un solo toque lo venció, al tocar el
encaje del muslo de Jacob. Nos preguntamos porque no hiso ello al principio, es
porque de un solo golpe nunca lo vamos apreciar, no lo vamos entender que la palabra
de Dios es fiel y verdadera en nosotros, que necesitamos obedecerla y escuchar
su voz para que realmente seamos felices. Pero muchas veces necesitamos pasar momentos difíciles y podamos entender de
quien solo puede venir la felicidad (consejo perfecto y palabra verdadera) es
de Dios.
Y ahora Jacob, por primera
vez, pone su mano de Dios, y recibir no lo que él creía que necesitaba sino lo que
él sabía que necesitaba para ser verdaderamente feliz. Y le dice a Dios no
te voy a dejar hasta que me bendigas. Y ahora Dios le dice: ¿Cómo te llamas?, él
contesto: Jacob. Y ahora Dios le da un
nuevo nombre: Israel (el conquistador, vencedor), ya no miro lo que hiciste, tu
pasado; porque yo estoy a tu lado.
Y aquella mañana Jacob salió cojeando, y no podía con su
propias piernas, necesitaba un bastón, de Dios, depender más de él. Es lo mismo
para nosotros, necesitamos depender de la
mano de Dios, y dejar nuestras propias ideas que nos va traer la felicidad.
Y decirle este soy yo: soy Jacob, pero tú eres el único que me puede
trasformar, en ti seré distinto.
Se cuenta la historia de un viejo piano en una casa,
desechado, estaba tan mal el piano; y cada vez que tocaba un hombre el
instrumento tan inspirado, pero la gente que lo escuchaba era distorsionado sin
ritmo, sin sentido, y la gente lo criticaba: este hombre está bien, está vivo.
Pero el llora mientas tocaba. No sabían de quien tocaba, era Beethoven, pero en
una etapa de su vida perdió el sentido del oído y ya no escuchaba aquel sonido
del viejo piano, lloraba de lo que estaba seguro que estaba saliendo. Lo que el
sentía que verdaderamente debía escuchar.
Es lo mismo que Dios quiere hacer con nuestras vidas, mientras que la gente ve nuestra vida, y
todo lo que ven es un viejo piano, destruido, y la música que sale de él no sirve
y no vale nada. Pero Dios nos dice entrega tu vida, quiero tocarte y mientras él
nos toca, lágrimas salen de sus ojos, porque
no es la música que la gente quiere escuchar sino la música de lo que Dios
quiere que toquemos en sus manos.
Dios nos habla, dejemos de lado las defensas, no más de mí; tócame,
saca esa melodía que necesito escuchar yo también. Y si ahí donde estemos ahora,
tomemos una decisión por Cristo Jesús, de comenzar una nueva vida de la mano
con Jesús. Hagamos una oración.
Oración:
Dios: Gracias por que
hoy reconocemos de que necesitamos dejar de pelear contigo, por capricho, y hoy
nos has tocado. Gracias porque ahora queremos más de ti y menos de nosotros.
Dios: Yo quiero
comenzar una nueva vida de la mano de Jesús. Sé que puedes curarme señor. Dame
tu paz. Cuantas veces yo hui de tu voz y llore. Hoy de rodillas estoy porque el
mal cuantas noches y días que no me deja vivir feliz, y no puedo luchar solo.
Necesito sentir tu calor, concédeme tu paz. Quiero que me ayudes, y que como
Jacob pueda ser victorioso. Que pueda ver el futuro con amor. En el bendito
nombre de tu hijo amado Jesús.
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