Marcos 8:15, 18, 22
Antecedentes:
- · Jesús tuvo compasión de la multitud porque tres días estaban con él y no tenían que comer, después de preguntar, solo habían 7 panes, dio gracias, los partió e indico que lo repartieran; los mismo sucedió con algunos pescaditos. Se alimentó a unos cuatro mil. (Segunda multiplicación de pan)
- · Los fariseos y saduceos piden señal del cielo a Jesús, y él les dice: podéis pronosticar el tiempo y así sucede, hipócritas sabéis distinguir el aspecto del cielo y la tierra ¿Y cómo no reconocéis este tiempo? ¿Por qué no juzgáis por vosotros mismo lo que es justo? (Lucas 12:54-57).
Jesús y sus discípulos después de lo que
aconteció con los fariseos y saduceos, se embarca de nuevo a la otra orilla. En
el trayecto advierte: “Mirad, guardad de la levadura de los fariseos y de
Herodes”, ¿Tenéis ojo pero no veis, tenéis oído pero no oís? ¿Y no recordáis?
En Betsaida, allí trajeron a un ciego a
Jesús y le rogaron que le tocase. Aquí nos enseña otras lecciones como: la
oración intercesora, donde uno pide por otro (abuelo por nieto, padre por hijo,
esposo por esposa, amigo por amiga, compañero por compañera, tío por sobrino,
hijo por primo, etc. Y viceversa).
Dios se goza cuando unos piden por otros,
él tiene un plan para cada uno de nosotros (Santiago 5:16). Todos pasamos por
momentos difíciles (trabajo, estudio, familia, círculos de amigos, etc.) y salimos
de ello por obra y gracia de Dios en respuesta a la oración intercesora.
Hoy de pronto nos encontramos confiando en
un puesto de trabajo, casa, esposo (a), dinero, etc. Necesitamos dejar de
confiar en ello para comenzar a confiar en Dios, pues él es el único que nos
puede traer felicidad genuina, que nos puede transformar y bendecir. En Mateo
6:33, nos dice: buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas esas
cosas serán añadidas (haciendo referencia a lo material).
Jesús en respuesta a la intercesión de los
amigos, que llevaron al ciego, lo tomo de la mano, y con su voz y guía, Jesús
lo guiaba hacia otro lugar que no conocía el ciego, como si uno de sus ya
amigos lo llevaría. Dios nos invita a
salir de un trabajo, una relación pareja, círculo de amigos, el espacio donde
nos encontremos, donde de pronto estemos ahí por el sueldo, la costumbre, la
rutina, algo que no nos hace feliz; de pronto es el miedo a lo que no conoces
lo que nos impide a enfrentar y seguimos en aquel o cual situación.
Jesús llevo al ciego, a otro lugar de donde
se encontraba, a afueras de la aldea, de su zona de confort. Hoy un ciego se
guía sólo por lugares a los que continuamente camina, por ejemplo contando el
número de pasos para llegar a algún lugar; Jesús entonces lo llevaba a las
afueras.
Mensaje:
El
gran perdedor no es aquel que sigue intentando a pesar de su fracaso, sino
aquel que al cada vez que encuentra un obstáculo huye y cree que es su fracaso. Dios está ahí para que
vuelvas a reintentar y aprendas a volar. Y que podamos ser la luz, reflejado en
nuestras vidas. Hay ocasiones donde esperamos poco de nosotros, de Dios; que
solo agradecemos lo que tenemos, el ideal de nosotros en relación con Dios es
como de 100 a 1000.
Dios quiere que decidas hoy y no mañana;
Dios tiene un plan para cada uno de nosotros, su promesa también tiene límite,
porque lo nuevo puede ser dado a otro que tomo a decisión. Tal vez sea nuestro
caso, pero Dios en su inconmensurable misericordia, nos dice, recalculado; como
si después de reconocer nuestro error, así sucedería porque lo aceptamos como
tal y volvemos a empezar; Dios quiere cumplir su promesa en nuestras vidas,
acéptalo en tu corazón.
Oración:
Dios: quiero que recalcules mi vida, ya no
quiero estar sin guía; crea en mí un corazón limpio y renueva un espíritu recto
dentro de mí, quiero que el propósito que tienes para mí se cumpla y desarrolle
en mi vida con tu guía.
Video:
La levadura de los fariseos y el ciego de Betsaida
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La levadura de los fariseos y el ciego de Betsaida

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